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Llevar al perro suelto, verlo explorar tranquilo y comprobar que vuelve a ti sin necesidad de gritarle es una de las imágenes que más desean las personas que conviven con un perro. También es una de las preguntas que más me hacen clientes y amigos, y casi siempre llega acompañada de otra duda, si es legal y si su perro está realmente preparado.

En este artículo te explico qué dice la ley en España, por qué la obediencia por sí sola no basta, cómo trabajar paso a paso con una correa larga hasta que tu perro pueda ir suelto sin alejarse y en qué casos es mejor no soltarlo nunca. Si prefieres que lo trabajemos juntos, con tu perro y en tu entorno, es uno de los objetivos que más practicamos en mis clases de obediencia canina a domicilio en Barcelona.

Todo lo que vas a leer parte del Adiestramiento Cognitivo Emocional, el enfoque con el que trabajo desde hace más de 16 años y que pone en el centro lo que el perro siente y entiende, no solo lo que hace.

Podcast La verdad sobre pasear sin correa

¿Se puede llevar el perro suelto por la calle?

La respuesta corta es no. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales prohíbe en su artículo 25 dejar animales sueltos o en condiciones de causar daños en lugares públicos o privados de acceso público, y su artículo 27 añade que tampoco pueden deambular por espacios públicos sin supervisión presencial. La norma alcanza calles, plazas y senderos, y menciona de forma expresa los espacios naturales protegidos, así que no se limita al centro de las ciudades.

Hay una excepción importante. La misma ley encarga a los municipios habilitar lugares específicos para el esparcimiento de los perros, y son las ordenanzas de cada ayuntamiento las que concretan dónde y en qué horarios se les puede soltar. Además, la persona responsable de un perro responde de los daños, perjuicios o molestias que cause, vaya atado o suelto.

Si vives en Barcelona, la ciudad cuenta con pipicanes y zonas de uso compartido con sus propios horarios, y una ordenanza con sanciones concretas. Para no repetirlo aquí, lo tienes explicado al detalle en la guía de pipicanes y espacios para perros sin correa en Barcelona.

Conviene no confundir esta norma general con la de los perros potencialmente peligrosos. Esa normativa añade obligaciones propias, como la correa corta y el bozal, pero la prohibición de llevar al perro suelto en la vía pública afecta a cualquier perro, sea cual sea su tamaño o su raza.

Ver muchos perros sueltos no significa que el tuyo esté preparado

Seguro que lo estás pensando. En tu barrio hay perros que van sueltos a diario y no pasa nada. Es verdad que se ven, y también lo es que la mayoría de las veces nadie los sanciona. Pero esa imagen engaña por dos motivos.

El primero es que solo ves los casos que salen bien. Nadie te cuenta el día en que ese perro cruzó detrás de un gato, el susto con una bicicleta o la discusión con otro tutor cuyo perro no tolera que se le acerquen. El segundo es que cada perro es un individuo, con su historia, su nivel de excitación y su manera de gestionar las emociones. Que el perro del vecino vaya suelto no dice nada del tuyo.

Por eso, en lugar de preguntarte si otros lo hacen, te propongo una pregunta mucho más útil. Qué necesita tu perro para poder ir suelto con seguridad en los espacios donde está permitido.

Llevar al perro suelto no es que vaya pegado a ti

La primera versión de este artículo hablaba de conseguir que el perro no se separe de ti, y con los años he matizado esa idea. Un perro que va suelto pero pegado a tu pierna, sin apartar la mirada de tu mano, no está disfrutando del paseo, está trabajando. El paseo es el tiempo del perro para explorar, olfatear e interpretar su entorno, y eso necesita cierta distancia. Si quieres aprovechar esa necesidad de olfatear también en casa, te dejo ideas en los juegos de olfato para perros.

El objetivo real es otro. Que tu perro se mueva con libertad dentro de un radio razonable, que de forma espontánea compruebe dónde estás y que vuelva cuando lo llamas. Yo lo llamo trabajar con un radio de seguridad, una especie de cuerda invisible que el perro aprende a respetar porque le compensa, no porque se le obligue.

Caminar a tu lado es otra cosa. Es un ejercicio de obediencia que se practica solo durante unos minutos dentro del paseo, y lo explico paso a paso en el artículo sobre el ejercicio de junto en perros. Y si tu perro tira cuando va atado, empieza por ahí, porque un perro que no sabe ir con la correa floja difícilmente sabrá ir suelto. Te lo cuento en cómo evitar que el perro tire de la correa.

La base es el vínculo, la obediencia llega después

Cuando alguien me pide ayuda para llevar a su perro suelto, mi primera pregunta no es si el perro sabe sentarse o venir. Es qué lugar ocupa esa persona en la vida emocional de su perro durante el paseo.

La investigación sobre el apego ayuda a entenderlo. Un estudio de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena sobre el efecto base segura en perros comprobó que los perros estaban mucho menos motivados para resolver una tarea cuando su tutor no estaba presente, y que una persona desconocida no producía el mismo efecto. Los autores lo comparan con el papel de base segura que tienen los cuidadores para los niños. Cuando tú eres esa base segura, tu perro explora con confianza y regresa a ti con naturalidad.

Ese vínculo se construye desde el primer día, tanto con un cachorro como con un perro adulto adoptado, y se alimenta en cada salida con indicaciones claras, un tono amable e informativo, momentos de juego compartido y premios dados en el instante adecuado. Si tienes dudas sobre esto último, te recomiendo leer cuándo dar premios a tu perro y por qué.

La obediencia canina suma, y mucho, pero no sustituye al vínculo. Un perro con buen nivel de obediencia en un entorno tranquilo puede desconectar por completo cuando aparece algo que le emociona más que tú. La llamada solo es fiable cuando volver a ti tiene sentido emocional para el perro. El método completo para entrenarla lo tienes en cómo llamar a tu perro para que venga.

Ilustración de un perro que mira atrás para comprobar dónde está su tutor durante el paseo

Qué haces tú mientras tu perro explora

Aquí está el punto ciego de muchos tutores. Sacamos al perro y aprovechamos para mirar el móvil, contestar mensajes o charlar con otras personas del parque. El perro aprende enseguida que en ese rato no estás disponible, y deja de buscarte porque tampoco tú lo buscas a él.

Llevar al perro suelto exige una atención activa por tu parte. Observar su lenguaje corporal, anticipar lo que va a aparecer, reconocer cada vez que te mira y darle indicaciones antes de que se aleje demasiado. Es una conversación continua, y si uno de los dos se marcha, se rompe.

Progresión con correa larga para que tu perro aprenda a ir suelto

Ningún perro pasa de ir atado a ir suelto de un día para otro. La herramienta que uso para hacer esa transición con seguridad es la correa larga, de entre cinco y diez metros, siempre enganchada a un arnés y nunca al collar, para no dañar el cuello si el perro llega corriendo al final de la correa. Si necesitas orientación sobre el material, la tienes en el artículo sobre el equipamiento para el adiestramiento canino de obediencia.

Estas son las fases con las que trabajo. No hay un calendario fijo, cada perro avanza a su ritmo y solo pasamos a la siguiente cuando la anterior está consolidada.

Fase 1, premiar cada contacto voluntario

Empieza en casa y en los paseos con la correa normal. Cada vez que tu perro te mire por iniciativa propia, márcalo con un muy bien sereno y, unos tres segundos después, dale un premio de comida. No le pidas que te mire, espera a que lo haga él. Así aprende que buscarte siempre trae algo bueno, y ese gesto, el contacto voluntario, será la base de todo lo que viene después.

Fase 2, correa larga en un espacio tranquilo

Busca un lugar amplio, con pocas distracciones y donde la suelta esté permitida, por ejemplo un pipicán vacío a primera hora. Sujeta la correa larga sin tensión y deja que tu perro explore. Cuando se acerque al límite del radio que quieres, cambia de dirección con calma y prémialo cuando te acompañe. Sigue reforzando cada contacto voluntario y practica llamadas cortas solo cuando sepas que va a responder.

Fase 3, la correa arrastrando

Cuando tu perro respeta el radio y acude a la llamada de forma fiable con la correa en tu mano, déjala arrastrar por el suelo en ese mismo espacio. Sigue siendo una red de seguridad, porque puedes pisarla si algo se complica, pero el perro ya no siente tu mano. Es el paso en el que se comprueba si la conducta es suya o dependía de la correa.

Fase 4, suelto en espacios habilitados y con distracciones graduadas

Solo entonces llega el momento de quitar la correa larga, y siempre en zonas donde soltar al perro está permitido. Introduce las distracciones poco a poco, primero otros perros a distancia, después personas, juego u olores intensos. Si en algún momento tu perro deja de responder, no es un fracaso, es información. Vuelve a la fase anterior durante unos días y reconstruye desde ahí.

Hay quien intenta saltarse este proceso con collares eléctricos para que el perro vuelva. Además de perjudicar su bienestar, la evidencia no respalda que sean más eficaces. Un estudio de la Universidad de Lincoln con 63 perros publicado en Frontiers in Veterinary Science comparó el entrenamiento con y sin collar eléctrico frente a un enfoque centrado en el refuerzo positivo, y los perros de este último grupo respondieron a la llamada a la primera con más frecuencia y más rápido. En la misma línea, la postura de la AVSAB sobre el adiestramiento humanitario recomienda utilizar solo métodos basados en recompensa.

Correa larga arrastrando por la hierba mientras un perro aprende a ir suelto

Cuándo no soltar a tu perro nunca

Hay situaciones en las que, por mucho que se trabaje, soltar al perro no es una buena idea, al menos por ahora.

  • Perros con miedos o reactividad. Si tu perro reacciona ante otros perros, personas o ruidos, lo primero es ayudarle con esa emoción. En estos casos trabajo desde la modificación de conductas caninas en Barcelona, y la suelta queda para más adelante, si llega.
  • Perros con un fuerte instinto de caza. Cuando el perro se activa con gatos, palomas o conejos, la llamada compite con una motivación muy poderosa. Puede trabajarse, pero exige tiempo y mucha prudencia.
  • Hembras en celo, por su seguridad y la de los demás perros, y porque muchos espacios de suelta no permiten su acceso.
  • Perros recién llegados a casa, hasta que el vínculo esté construido y sepas cómo responden ante lo inesperado.
  • Entornos con tráfico, junto a carreteras o en zonas sin vallar. Un perro que se aleja jugando puede ser atropellado o provocar un accidente.
  • Perros potencialmente peligrosos, que según su normativa específica deben ir atados con correa corta y con bozal en los espacios públicos.

El papel de la edad y la adolescencia

Si te fijas en los perros que van sueltos por la calle, verás que la mayoría son adultos o mayores. No es casualidad. Con los años, muchos perros ganan calma, conocen su entorno y han construido una relación sólida con su tutor.

El cachorro suele seguirte casi de forma natural, porque a esa edad busca constantemente tu referencia para sentirse seguro. Es el mejor momento para sembrar los contactos voluntarios y la llamada, sin exigencias y respetando que tiene que madurar. Si estás en esa etapa, en las clases para cachorros en Barcelona trabajamos justamente esa base.

La adolescencia es otra historia. Una investigación de las universidades de Newcastle y Nottingham sobre la adolescencia canina, con datos de 285 perros guía en formación, observó que durante la pubertad obedecían menos a su cuidador, aunque no a otras personas, y que los perros con un apego más inseguro eran los menos propensos a obedecer. En la mayoría de los casos, al año de edad su comportamiento había vuelto a ser como antes o había mejorado. Los autores advierten que castigarlos o distanciarse de ellos en esta etapa puede empeorar las cosas.

Por eso, durante la adolescencia, que suele empezar entre los seis y los nueve meses, es probable que la llamada que funcionaba con tu cachorro deje de hacerlo. Es el momento de reforzar el vínculo, volver a la correa larga y armarse de paciencia. Para esta etapa organizo un curso grupal para perros adolescentes en el que trabajamos atención, llamada y control de impulsos.

Collage de un perro adolescente dudando entre las distracciones y la llamada de su tutor. Cómo llevar al perro suelto

Test de sinceridad antes de quitarle la correa a tu perro

Antes de soltar a tu perro, te propongo que respondas a estas preguntas con total sinceridad. No se trata de acertar, se trata de saber en qué punto estáis.

¿Tienes que usar la correa a menudo para que tu perro te siga?

Si necesitas guiarlo con la correa con frecuencia, porque se distrae o porque tira, todavía no está preparado para ir suelto.

¿Tu perro te busca con la mirada durante el paseo?

Si lo hace a menudo y por iniciativa propia, tenéis una buena base para empezar con la correa larga.

¿Respeta un radio cuando lleva la correa larga?

Si llega al final de la correa una y otra vez, aún falta trabajo en las primeras fases.

¿Viene cuando lo llamas mientras juega u olfatea?

Si deja lo que está haciendo para acudir a ti, la llamada empieza a ser fiable. Si solo viene cuando no tiene nada mejor que hacer, todavía no lo es.

¿Miras el móvil o charlas mientras paseas?

Si tu atención se va con frecuencia, la de tu perro también. Mejor no soltarlo hasta que puedas dedicarle ese rato por completo.

¿Cómo reacciona ante otros perros, personas o bicicletas?

Si se tensa, se fija o se lanza, el trabajo prioritario es emocional, no de suelta.

¿Sabes leer cuándo empieza a desconectar?

Si identificas las señales antes de que se aleje, podrás anticiparte. Si te das cuenta cuando ya se ha ido, todavía no.

Si la mayoría de tus respuestas indican que la conexión con tu perro no es constante, no te arriesgues a un disgusto. El sentido común es la mejor respuesta, y recuerda que tú eres el único responsable de tu compañero.

Preguntas frecuentes sobre llevar al perro suelto

¿Es legal llevar al perro suelto por la calle en España?

No. La Ley 7/2023 de bienestar animal prohíbe dejar animales sueltos en lugares públicos o privados de acceso público. Solo puedes soltarlo en los espacios y horarios que habilite tu ayuntamiento, como pipicanes o zonas de esparcimiento canino.

¿A qué edad puede ir suelto un perro?

No hay una edad fija. Lo importante es que la llamada sea fiable y el vínculo sólido. Puedes sembrar la base desde cachorro, pero durante la adolescencia, que suele empezar entre los seis y los nueve meses, es habitual que la respuesta empeore de forma temporal.

¿Cuánto se tarda en enseñar a un perro a ir suelto?

Depende del perro, de su historia y de la constancia del tutor. Lo habitual es trabajar varias semanas con correa larga antes de soltarlo en espacios habilitados, y avanzar solo cuando cada fase está consolidada.

¿Qué hago si mi perro se aleja y no vuelve cuando lo suelto?

No lo persigas ni le grites, porque lo convertirás en un juego o en algo que evitar. Agáchate o aléjate en dirección contraria llamándolo con tono alegre, y prémialo con generosidad cuando llegue, aunque haya tardado. Después vuelve a trabajar con la correa larga.

¿Sirve un collar eléctrico para que el perro vuelva?

No lo recomiendo. Perjudica el vínculo y el bienestar del perro, y un estudio de la Universidad de Lincoln comprobó que el entrenamiento centrado en el refuerzo positivo daba mejores resultados en la llamada que el uso de estos collares.

Tu perro puede ganar libertad con el acompañamiento adecuado

Llevar al perro suelto es el resultado de un proceso, no el punto de partida. Requiere conocer la ley, construir un vínculo en el que tú seas su base segura, avanzar con paciencia con la correa larga y ser honesto contigo mismo sobre lo que tu perro está preparado para hacer hoy.

Si quieres que te acompañe en ese camino, puedo diseñar un plan a medida en el adiestramiento canino a domicilio en Barcelona, trabajando en los mismos lugares por los que paseáis cada día. Escríbeme desde la página de contacto y cuéntame cómo es tu perro. Te responderé personalmente para ver por dónde empezar.

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