Casi todas las semanas alguien me hace la misma pregunta en una primera visita. Javier, ¿Cuándo dar premios a tu perro para que aprenda y no se acostumbre a pedirlos? Es una duda excelente, porque detrás de ella hay algo que muchas personas intuyen sin llegar a ponerle nombre. El premio no es una golosina que se reparte, es una herramienta de comunicación, y como cualquier herramienta funciona de maravilla o estropea el trabajo según cómo y cuándo se use.
Después de más de 16 años trabajando con perros y sus familias en Barcelona, te puedo asegurar que la diferencia entre un perro que aprende rápido y uno que parece no entender nada casi nunca está en la inteligencia del animal. Está en el momento, en el valor y en la intención con la que llega ese premio. En nuestras sesiones de adiestramiento canino es una de las primeras cosas que ajustamos, y los cambios suelen notarse en pocos días.
En esta guía vas a encontrar cuándo dar premios a tu perro, cuándo es mejor no darlos, qué tipos de premios existen, cuántos puede comer al día sin desequilibrar su dieta y qué dice la ciencia sobre todo ello. Y lo haremos desde el Adiestramiento Cognitivo Emocional, porque tu perro no solo aprende conductas, también aprende cómo se siente mientras las hace.
Podcast Educar con comida no es soborno
Por qué dar premios a tu perro funciona
Un premio es cualquier cosa que tu perro desea y que, al llegar justo después de una conducta, hace más probable que esa conducta se repita. En el ámbito técnico lo llamamos refuerzo, y si quieres profundizar en la base teórica tienes una explicación completa en nuestro artículo sobre el refuerzo positivo en perros. Aquí vamos a lo práctico.
La comida es, para la gran mayoría de perros, el reforzador más potente y fácil de administrar. No es una opinión. En un estudio publicado en el Journal of the Experimental Analysis of Behavior, Feuerbacher y Wynne compararon la comida con una breve interacción social, como caricias y atención, en perros de refugio, perros de familia y lobos criados a mano. En los tres grupos, la interacción social breve resultó un reforzador relativamente poco eficaz comparada con la comida, con menos respuestas y tiempos de reacción más largos. Eso no significa que tu cariño no importe, significa que para enseñar algo nuevo, un trocito de comida comunica con mucha más claridad que una caricia.
Durante años se ha explicado el premio como un sueldo, tú no irías a trabajar sin cobrar y tu perro tampoco. La metáfora ayuda a entender que el esfuerzo merece reconocimiento, pero se queda corta. Desde el enfoque cognitivo emocional el premio cumple dos funciones a la vez.
- Da información. Le dice a tu perro exactamente qué ha hecho bien, en qué instante y qué merece la pena repetir.
- Genera una emoción. Cada premio bien dado asocia la situación, la señal y tu presencia con algo agradable. Con el tiempo, el perro no solo sabe sentarse, le gusta sentarse contigo.
Por eso los métodos basados en premios no son una moda blanda. Un estudio con 92 perros de familia publicado en PLOS ONE observó que los perros entrenados con métodos aversivos mostraban más conductas de estrés, mayores subidas de cortisol y un estado emocional más pesimista incluso fuera de las sesiones. Puedes leerlo completo en Does training method matter?, de Vieira de Castro y colaboradores. En la misma línea, la American Veterinary Society of Animal Behavior recomienda usar solo métodos basados en recompensa para todo el adiestramiento, incluido el tratamiento de problemas de conducta.
Cuando dar premios a tu perro, los cinco momentos clave
Saber cuándo dar premios a un perro es más importante que saber qué premio darle. Estos son los cinco momentos en los que un premio bien dado marca la diferencia.

Justo al terminar la conducta que quieres ver
El perro asocia el premio con lo que estaba haciendo en el instante en que lo recibe, no con lo que hizo hace un rato. Si le pides que se siente, se sienta, se levanta y entonces le das la comida, lo que acabas de premiar es levantarse.
La precisión importa más de lo que parece. En una investigación de la Universidad de Waikato, Clare Browne comprobó que con un retraso de apenas un segundo en el refuerzo, solo el 25% de los perros aprendió la tarea, frente al 60% cuando el refuerzo era inmediato. Un solo segundo cambió el resultado.
Como en la vida real no siempre puedes tener la mano en su boca en ese instante, la solución es un marcador. Una palabra corta y siempre igual, como bien o sí, o el sonido de un clicker, que señala el momento exacto y le anuncia que el premio está en camino. Si te interesa esta herramienta, te explico cómo cargarla paso a paso en adiestramiento canino con clicker.
Cuando está aprendiendo algo nuevo
Mientras una conducta está en construcción, premia cada acierto. Cada vez que el perro se sienta, se tumba o acude a tu llamada durante las primeras semanas, está escribiendo una pequeña línea en su historia de aprendizaje. Si le premias solo a veces en esa fase, la información llega incompleta y el perro duda.
Trabaja en sesiones cortas, de tres a cinco minutos, y termina siempre con un acierto. Es mucho más eficaz repartir varias sesiones breves a lo largo del día que hacer una larga en la que el perro acaba cansado o frustrado. Si tienes un cachorro, estas primeras semanas son oro, y en nuestras clases para cachorros en Barcelona trabajamos precisamente este ritmo.
Cuando hace por sí mismo algo que te gusta
Este es el momento que más se desaprovecha. Solemos premiar lo que pedimos y olvidamos premiar lo que el perro ofrece sin que nadie se lo pida. Está tumbado tranquilo mientras cenas, te mira en lugar de lanzarse hacia otro perro, espera en la puerta sin empujar.
Si en ese momento dejas caer un premio con calma, sin fiesta y sin romper su estado, le estás diciendo que esa forma de estar en el mundo le compensa. Es una manera muy sencilla de trabajar el autocontrol en perros sin necesidad de dar ni una sola orden.
Cuando se enfrenta a algo que le inquieta
Aquí el premio cambia de función. Ya no se trata de reforzar una conducta concreta, sino de cambiar lo que el perro siente ante algo que le preocupa, una bicicleta, un ruido fuerte, un desconocido. Cuando el estímulo aparece, llega la comida, y cuando el estímulo desaparece, la comida se acaba. Con repeticiones, el perro empieza a asociar ese estímulo con algo bueno.
A esto se le llama contracondicionamiento, y la AVSAB, en su declaración sobre adiestramiento humanitario, subraya que crear asociaciones positivas con los estímulos que el perro percibe como aterradores es esencial para aliviar el miedo y la ansiedad. Eso sí, siempre a una distancia en la que tu perro se sienta seguro. Si no quiere comer, es la señal de que estás demasiado cerca. Te lo explico con más detalle en el artículo sobre el miedo en perros, y cuando el problema ya es serio conviene un plan de modificación de conducta canina hecho a medida.

Cuando quieres mantener una conducta ya aprendida
Una vez tu perro responde bien en distintos lugares y con distracciones, puedes empezar a premiar de forma variable. Unas veces comida, otras una palabra amable, otras el acceso a algo que desea, como olfatear ese árbol o saludar a su amigo del parque. Esa variedad mantiene la motivación y evita que el perro solo responda cuando sabe que llevas comida.
Lo que no te recomiendo es retirar los premios del todo. Las conductas que dejan de recibir consecuencias agradables tienden a debilitarse, algo que explico en el artículo sobre la extinción de conducta en perros. Un premio de vez en cuando es un seguro barato para conductas tan importantes como la llamada.
Cuando no conviene dar premios a tu perro
Tan importante como saber cuándo premiar es saber cuándo no hacerlo. Estos son los errores que más veo en consulta y que, sin querer, enseñan justo lo contrario de lo que buscamos.
- Para que deje de hacer algo que no quieres. Si tu perro te ladra para pedir y le das un premio para que se calle, lo que aprende es que ladrar funciona. El premio siempre refuerza lo que el perro hacía justo antes, aunque tu intención fuera otra. Si esto te suena, te ayudará leer sobre las conductas autor reforzantes del perro.
- Como soborno. Enseñar la comida antes de pedir algo convierte el premio en un cebo. El perro aprende a obedecer solo cuando ve la comida. Lo correcto es pedir primero y que el premio aparezca después, como consecuencia.
- En plena sobreexcitación. Si tu perro está muy activado, dar comida de forma rápida y entusiasta puede subir todavía más su nivel de excitación. En esos momentos funciona mejor esperar un instante de calma o esparcir unos premios por el suelo para que los busque con la nariz, algo que baja las pulsaciones. Tienes ideas en nuestros juegos de olfato para perros.
- Cuando no puede comer. Si tu perro rechaza un premio que en casa le vuelve loco, no está siendo caprichoso. Está demasiado tenso o distraído para aprender. Insistir no sirve, lo que sirve es alejarse, bajar la exigencia y volver a intentarlo.
Mitos sobre los premios para perros que conviene revisar
Hay ideas muy extendidas, algunas de las cuales yo mismo defendí en el pasado, que merece la pena matizar a la luz de lo que hoy sabemos sobre el aprendizaje y las emociones del perro.
No hay que dar premios gratis
Es cierto cuando enseñas una conducta. Si el perro no se sienta, no hay premio por sentarse. Pero no es cierto cuando trabajas emociones. En el contracondicionamiento, la comida llega por la mera aparición del estímulo, haga lo que haga el perro, porque el objetivo es que ese estímulo pase a predecir algo bueno. La diferencia entre ambos procesos está explicada en nuestro artículo sobre condicionamiento clásico y operante en perros. Un premio sin exigencias, dado en el momento adecuado, puede ser el más valioso de todo el día.
Premiar una conducta sirve para eliminarla
Durante un tiempo se explicó así una técnica real. Cuando pones bajo una señal una conducta que el perro repite mucho, por ejemplo, ladrar, y solo la premias cuando se la pides, a menudo esa conducta aparece menos de forma espontánea. Pero eso no es extinción, es control de estímulo, y no funciona en todos los perros ni con todas las conductas. Si el ladrido nace del miedo o de la frustración, lo que hay que trabajar es la emoción de fondo, y aquí tienes una guía para reducir los ladridos excesivos.
Premiar a un perro adulto por lo que ya sabe hacer es un error
No lo es. Seguir premiando de vez en cuando a un perro adulto que hace sus necesidades en la calle no le perjudica en nada, siempre que los premios entren dentro de su presupuesto diario de calorías. Lo que sí conviene es pasar del premio constante al premio ocasional una vez que la conducta es firme. Si estás en esa fase con tu cachorro, te dejo la guía para cuando tu cachorro no hace sus necesidades en la calle.
Tipos de premios para perros y cómo elegir el adecuado
No todos los premios para perros valen lo mismo, y no me refiero al precio. Me refiero al valor que tiene cada uno para tu perro en particular. Elegir bien el premio es tan importante como saber cuándo dar premios a tu perro.

La escala de valor de tu perro
Haz una pequeña prueba en casa. Ofrece a tu perro varios tipos de premio y observa cuáles devora, cuáles come con indiferencia y cuáles deja. Así tendrás tu propia escala.
- Valor bajo. Su pienso habitual. Ideal para conductas fáciles y en casa, sin distracciones.
- Valor medio. Premios comerciales blandos o pienso semihúmedo. Para entrenar en la calle o en situaciones algo más difíciles.
- Valor alto. Pollo cocido, queso o lo que tu perro considere un manjar. Para la llamada en el parque, para el trabajo emocional y para los momentos más exigentes.
La regla es sencilla, cuanto más difícil es lo que le pides, más valioso debe ser el premio. Pedirle que venga a tu lado mientras persigue una paloma a cambio de una bolita de pienso es como pedirte a ti que dejes una cena con amigos a cambio de un caramelo. Por eso la llamada merece siempre lo mejor, y tienes el paso a paso en cómo llamar a tu perro para que venga.
El premio ideal para entrenar
Para entrenar, el mejor premio es pequeño, blando, fácil de tragar y con un olor intenso, porque si el perro tiene que masticar pierde el hilo de lo que está aprendiendo. Llévalo en una riñonera o bolsa específica y no en el bolsillo, para poder darlo rápido y sin rebuscar. Si quieres saber cómo elegirlo, cómo leer la etiqueta o qué formato sirve para cada situación, incluidos los masticables de larga duración, lo explico en detalle en la guía de golosinas para perros.
Premios que no son comida
Tu perro también valora muchas cosas que no se comen. Un juego breve de tira y afloja, la oportunidad de olfatear, el permiso para saludar a otro perro, la puerta que se abre para salir al paseo. Úsalos sobre todo para mantener conductas ya aprendidas. Con los juguetes, prefiere los que requieren jugar juntos frente a los de lanzar, porque refuerzan el vínculo y te permiten regular la intensidad.
Cuántos premios puede comer tu perro al día
Dar premios a tu perro no tiene por qué hacerle engordar, pero es la gran preocupación de muchas familias, y con razón. Según la guía de la World Small Animal Veterinary Association sobre premios para perros, los premios deben suponer menos del 10% de las calorías diarias del perro y nunca deben sustituir una comida completa y equilibrada.
En la práctica, esto se traduce en tres hábitos.
- Resta de su ración. Los días de mucho entrenamiento, separa por la mañana una parte de su pienso diario y úsala como premio. Así el perro no come más, solo come de otra manera. Si tienes dudas sobre su ración, consulta cuánto debe comer un perro según su tamaño.
- Parte los premios. Un premio comercial grande puede convertirse en diez premios de entrenamiento. Para el perro, lo que cuenta es el número de veces que recibe algo, no el tamaño.
- Consulta con tu veterinario. Si tu perro tiene sobrepeso, alguna patología digestiva o una dieta especial, el equipo veterinario te dirá qué cantidad y qué tipo de premio le conviene.
Premios caseros para perros, sanos y seguros
No necesitas comprar premios caros. Muchos de los mejores premios para entrenar salen de tu propia cocina, siempre sin sal, sin condimentos y en cantidades pequeñas.
- Pollo o pavo cocido, sin piel, sin huesos y en daditos.
- Trocitos de zanahoria, que a muchos perros les encantan por su textura crujiente.
- Manzana sin semillas ni corazón, en dados pequeños.
- Pequeñas cantidades de queso fresco, solo si tu perro lo tolera bien.
Y hay alimentos que nunca deben formar parte de sus premios, como las uvas y las pasas, el chocolate, la cebolla, el ajo o cualquier producto con xilitol. Tienes la lista completa en nuestra guía de alimentos tóxicos para perros, y si quieres ideas saludables, en la de alimentos beneficiosos para perros.
Un consejo práctico, si preparas pollo para varios días, córtalo en porciones y congélalas por separado. Sacas una bolsita antes del paseo y tienes premios de alto valor listos sin esfuerzo.
Preguntas frecuentes sobre cuándo dar premios a tu perro
¿Cuánto tiempo tengo para darle el premio a mi perro después de la conducta?
Lo ideal es que el premio llegue de inmediato, en el mismo instante en que termina la conducta. La investigación muestra que incluso un segundo de retraso reduce el aprendizaje. Si no puedes ser tan rápido, usa un marcador, una palabra o un clicker, que señale el momento exacto y te dé unos segundos para entregar la comida.
¿Tengo que dar premios a mi perro toda la vida?
No hace falta premiar cada vez, pero sí conviene seguir premiando de vez en cuando. Cuando una conducta ya es firme, pasa a un premio variable y combina comida con otros premios, como el juego, el olfateo o el acceso a lo que desea. Retirar los premios del todo hace que muchas conductas se debiliten con el tiempo.
¿Premiar a un perro con miedo refuerza su miedo?
No. El miedo es una emoción, no una conducta que el perro elige para conseguir comida. Asociar lo que le asusta con algo agradable, a una distancia en la que se sienta seguro, es la base del contracondicionamiento y una de las herramientas más eficaces para ayudarle. Lo que sí hay que evitar es forzarle a acercarse con la comida como cebo.
¿Cuántos premios puedo darle a mi perro al día?
Las guías veterinarias de la WSAVA recomiendan que los premios supongan menos del 10% de sus calorías diarias. Si entrenas mucho, usa parte de su ración diaria como premio y parte los premios en trozos muy pequeños. Si tu perro tiene sobrepeso o una dieta especial, consulta a tu veterinario.
¿Qué hago si mi perro no quiere los premios fuera de casa?
Suele indicar que el entorno le supera, bien por distracción o por tensión. Prueba con un premio de más valor, aléjate de lo que le distrae o le preocupa y baja la dificultad de lo que le pides. Si ocurre casi siempre, merece la pena que un profesional valore qué está sintiendo tu perro en la calle.
El premio justo, en el momento justo, cambia vuestra relación
Cuando entiendes cuándo dar premios a tu perro, dejas de usarlos como golosinas y empiezas a usarlos como lo que son, una forma de hablarle con claridad y de construir emociones agradables alrededor de todo lo que hacéis juntos. El resultado no es solo un perro que obedece, es un perro que quiere trabajar contigo.
Si sientes que tu perro solo te hace caso cuando llevas comida, que se descontrola en la calle o que algo le preocupa y no sabes cómo ayudarle, puedo acompañarte. Trabajo en Barcelona y alrededores, con adiestramiento canino a domicilio y con el método del Adiestramiento Cognitivo Emocional, adaptando cada plan a la emoción que guía la conducta de tu perro. Puedes conocer mi trayectoria en sobre Javier Cot y, cuando quieras, contactar con EducaGos para que hablemos de tu caso.
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Estoy viendo que muchos dueños olvidan que un premio ansiado por el perro puede consistir en una simple caricia en la cabeza, para darle la aprobación o la felicitación por su actitud, muchos perros con su lenguaje corporal lo indican. Sin embargo se automatiza mucho por parte de mucha gente el entregar una chuche como premio.
Hola Elo, pues si una simple caricia puede ser un gran premio, incluso una felicitación del tipo «Muy bien chico o chica»
En el caso de los premios comestibles hay que saber cuando son adecuados y cuando no.
Muchísimas gracias por tu comentarios.
Saludos.
Gracias una vez más por tus post Javier, pues estoy convencido de que ayuda a muchos a comprender un poquito mejor a estos maravillosos animales.
Es importante no obstante tener presente que el poder de premiar es brutal, pero como apunta el post no es algo eterno. Cuando ya de ha fijado una conducta deseada hay que irlo retirando paulatinamente y siguiendo algunos pasos. Pero retirarlo de golpe es igual de erróneo que continuar premiando eternamente, si nececesitais ayuda para fijar conductas deseadas, modificar conductas, perfeccionar ordenes… lo ideal es contactar con un profesional del calibre de Javier, os ayudará a realizar los ejercicios de forma acertada, logrando unos resultados en menor tiempo y de mayor calidad, os dará pautas y consejos y mejorará indiscutiblemente el vínculo con vuestro perrete. Un abrazo!!
Hola de nuevo Ismael, un gusto leerte y sobre todo agradecer tus buenas aportaciones amis artículos.
Un abrazo