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Imagina que tu perro lleva meses pidiendo comida mientras la familia come. Un día decidís no darle nada más, y durante los primeros días el perro no solo sigue pidiendo, sino que gime, empuja con la pata y parece más inquieto que nunca. Es fácil interpretar esa reacción como un pulso o como la prueba de que el método no funciona. En realidad, lo que estáis viendo es uno de los procesos mejor estudiados del aprendizaje animal, la extinción de conducta en perros, y entenderlo cambia por completo la forma de afrontarlo.

La extinción de conducta en perros ocurre cuando una conducta que antes recibía un refuerzo deja de recibirlo.

Parece sencillo, basta con dejar de premiar, pero en la práctica es un proceso con fases previsibles, con un coste emocional para el perro y con trampas que explican por qué tantas familias abandonan a mitad de camino. En nuestro servicio de modificación de conducta canina en Barcelona lo abordamos siempre desde el Adiestramiento Cognitivo Emocional, porque la pregunta importante no es solo qué hace el perro, sino qué siente cuando aquello que siempre funcionaba deja de funcionar.

Podcast Por qué tu perro insiste al ignorarle

Qué es la extinción de conducta en perros

Dentro del condicionamiento operante, una conducta se mantiene porque produce consecuencias que el perro valora. Si sentarse trae una caricia, sentarse se repite. Si ladrar a la puerta consigue que alguien la abra, ladrar a la puerta se repite. La extinción es el camino inverso. Se retira de forma sistemática el refuerzo que mantenía esa conducta y, con el tiempo, la conducta pierde fuerza hasta volverse poco frecuente.

Hay tres matices que conviene tener claros desde el principio.

  • Extinguir no es castigar. No se añade nada desagradable, simplemente la conducta deja de producir el resultado que buscaba.
  • Extinguir no equivale a ignorar al perro. Hay que retirar el refuerzo concreto que mantiene esa conducta, y ese refuerzo no siempre es la atención. Un perro que ladra para salir al jardín no dejará de hacerlo porque lo ignoremos si, al final, la puerta se abre.
  • La extinción de una conducta solo funciona si se identifica bien qué la está reforzando. Cuando el refuerzo está en la propia actividad, como sucede con algunas conductas de excavar o destrozar objetos, retirar nuestra atención no cambia nada. Lo explicamos con más detalle en el artículo sobre perros destructores.

Si quieres repasar las bases antes de seguir, tienes una guía completa sobre qué es el refuerzo positivo en el adiestramiento canino.

Qué siente tu perro cuando el refuerzo desaparece

Aquí es donde el enfoque cognitivo emocional marca la diferencia. Para el perro, que una conducta deje de funcionar no es un dato neutro. Es una expectativa que no se cumple.

El grupo de investigación del comportamiento en cánidos de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET lleva años estudiando este fenómeno. En un experimento publicado en 2008 en la revista Behavioural Processes, Bentosela y su equipo enseñaron a perros adultos a mirar el rostro de una persona para obtener comida que estaba a la vista, pero fuera de su alcance. Cuando el premio dejó de llegar, la duración de la mirada disminuyó con rapidez, tras solo tres ensayos. Durante esa fase, los perros se alejaban, daban la espalda a la persona o se tumbaban.

Un trabajo posterior del mismo grupo, publicado en 2013 en el Journal of Applied Animal Welfare Science, se centró precisamente en esas reacciones. Jakovcevic y sus colaboradores parten de que la extinción genera un estado emocional aversivo, la frustración, y registraron durante esa fase un aumento de conductas como alejarse o colocarse de lado respecto a la persona, tumbarse, deambular, olfatear y vocalizar.

Para una familia, estas señales pueden parecer desinterés, terquedad o incluso desafío. Desde el ACE las leemos de otra manera, como señales de frustración y de gestión emocional. Aprender a reconocerlas, por ejemplo, con la guía de señales de calma en perros, permite ajustar el ritmo del trabajo antes de que la frustración se desborde.

Acuarela de un perro sentado de espaldas a una persona, una de las señales de frustración durante la extinción

El estallido de extinción, cuando todo empeora antes de mejorar

Una de las razones por las que la extinción de conducta en perros fracasa en casa es un fenómeno llamado estallido de extinción. Al retirar el refuerzo, la conducta no siempre baja de inmediato. A veces sube primero, más intensa, más frecuente o con variaciones nuevas, como si el perro probara con más fuerza aquello que antes le funcionaba.

La evidencia más citada sobre este fenómeno no procede de perros, sino de la práctica clínica con personas. Lerman e Iwata revisaron en 1995, en el Journal of Applied Behavior Analysis, 113 casos de tratamiento con extinción y encontraron estallidos en el 24 % de ellos, menos de lo que se solía suponer. El dato más útil para nosotros es otro. Cuando la extinción se aplicó sola, el estallido apareció en el 36 % de los casos, y cuando se combinó con otros procedimientos, como reforzar una conducta alternativa, bajó al 12 %.

Hay que ser prudentes al trasladar estas cifras a los perros, porque proceden de otra especie y de otro contexto. Aun así, el principio es coherente con lo que se observa en el trabajo diario. Extinguir sin ofrecer al perro una alternativa válida aumenta la probabilidad de que la conducta empeore antes de mejorar.

El riesgo práctico es evidente. Si en pleno estallido alguien de la familia cede y da el premio, el perro aprende algo peor que al principio, que insistir con más intensidad acaba funcionando. Es lo que ocurre muchas veces con el ladrido de demanda, un tema que tratamos en qué hacer si tu perro no deja de ladrar.

Ilustración de una curva de huellas de perro que sube en pico y luego desciende, representando el estallido de extinción. Extinción de conducta en perros

La historia de aprendizaje de tu perro cambia cuánto insiste

No todos los perros reaccionan igual cuando el premio desaparece. Un estudio de 2022, también del grupo de la Universidad de Buenos Aires, aporta una pista interesante. Cavalli, Dzik, Brarda y Bentosela compararon 13 perros con entrenamiento avanzado, en disciplinas como deportes caninos, trucos o trabajo de servicio, con 13 perros de compañía sin ese entrenamiento. Evaluaron dos tareas, una social, mirar el rostro de la persona para obtener comida, y otra no social, sacar piezas de un juguete de resolución para acceder a premios escondidos. Cada tarea tenía una fase de aprendizaje y una fase de extinción.

El resultado fue claro en las dos tareas. Los perros entrenados mostraron mayor resistencia a la extinción que los no entrenados, es decir, siguieron mirando y siguieron intentando resolver el problema durante más tiempo cuando la recompensa ya no llegaba. Los autores señalan que esa persistencia puede ser útil en perros que deben encadenar muchas conductas sin un refuerzo inmediato.

¿Por qué ocurre? El estudio no lo explica de forma definitiva, pero la psicología del aprendizaje ofrece una hipótesis razonable. Se conoce como efecto del refuerzo parcial, y describe que las conductas reforzadas de forma intermitente tienden a resistir más la extinción que las reforzadas siempre. Un perro con entrenamiento avanzado está acostumbrado a trabajar sin que cada respuesta tenga premio.

Llévalo a casa y entenderás muchas cosas. Un perro al que se le da comida de la mesa solo algunas veces, cuando alguien se ablanda, no está recibiendo menos refuerzo en términos de aprendizaje. Está recibiendo el tipo de refuerzo que más persistencia genera. Por eso las conductas que la familia ha reforzado sin querer y de forma irregular suelen ser las más difíciles de extinguir.

Qué dice y qué no dice el estudio

Conviene leer este trabajo con rigor, porque ya circula resumido de forma inexacta.

  • Dice que los perros con entrenamiento avanzado persistieron más durante la extinción, tanto en la tarea social como en la no social.
  • No dice que el efecto se limite a las conductas sociales ni a la mirada hacia las personas.
  • No demuestra que el entrenamiento cause la persistencia. Los perros no se asignaron al azar a entrenar o no entrenar, así que también es posible que los perros más persistentes sean los que llegan con más facilidad a un entrenamiento avanzado.
  • Se basa en una muestra pequeña, 26 perros, por lo que sus resultados necesitan confirmarse con más estudios.
  • No estudia conductas problemáticas. La aplicación a la modificación de conducta que proponemos en este artículo es una interpretación razonable, no un hallazgo del estudio.

La extinción no borra lo aprendido

Otro error frecuente es pensar que, una vez extinguida, la conducta ha desaparecido para siempre. La investigación dice lo contrario. En una revisión muy citada publicada en Learning & Memory, Mark Bouton explica que la extinción no destruye el aprendizaje original, sino que genera un aprendizaje nuevo que depende mucho del contexto. Por eso la conducta puede reaparecer con el paso del tiempo, lo que se conoce como recuperación espontánea, o volver cuando cambia el entorno, lo que se llama renovación.

En perros también se ha observado. En el estudio de Bentosela de 2008, la mirada que se había extinguido reapareció al comenzar una nueva sesión, un ejemplo claro de recuperación espontánea.

Las consecuencias prácticas son importantes.

  • Una recaída puntual no significa que todo el trabajo se haya perdido. Forma parte del proceso.
  • Lo que se consigue en el salón no se traslada solo al parque o a casa de los abuelos. Hay que trabajar en distintos contextos.
  • Una sola ocasión en la que la conducta vuelva a funcionar puede reactivarla con fuerza.

Cómo abordar la extinción de conducta desde el ACE

En el Adiestramiento Cognitivo Emocional la extinción rara vez se usa sola. Estas son las pautas que seguimos cuando trabajamos la extinción de conducta en perros.

Educador canino premiando a un perro tumbado en su manta como conducta alternativa durante la comida familiar

Descubrir qué mantiene la conducta

Antes de retirar nada hay que saber qué obtiene el perro, ya sea atención, comida, acceso a un lugar, alivio de una tensión o el placer de la propia actividad. Sin este análisis, la extinción suele fallar o se aplica sobre el refuerzo equivocado.

Ofrecer siempre una alternativa

Si el perro pide comida en la mesa, enseñamos y reforzamos que se tumbe en su manta mientras la familia come. La necesidad que había detrás de la conducta no desaparece, cambia de camino. Además de ser más respetuoso con el perro, es coherente con los datos sobre el estallido de extinción que hemos visto.

Coherencia en toda la familia

La extinción exige que nadie refuerce la conducta, ni siquiera de vez en cuando. Un solo miembro que cede de forma ocasional convierte el problema en un refuerzo intermitente, justo el patrón que más persistencia genera.

Leer la frustración y dosificar

Si aparecen señales de frustración intensa, bajamos la exigencia, aumentamos el refuerzo de la conducta alternativa y ofrecemos salidas que ayuden a regular la emoción, como el olfato o el juego tranquilo. Entender el lenguaje canino es imprescindible en este punto.

Prever las recaídas

Explicamos a la familia que la conducta puede reaparecer y cómo responder sin volver a reforzarla. Una recaída bien gestionada suele ser breve y no deshace el trabajo hecho.

Cuándo no conviene aplicar la extinción

La extinción de conducta en perros no es una herramienta universal. Hay situaciones en las que resulta inútil o incluso contraproducente.

  • Cuando la conducta nace del miedo o la ansiedad. Si un perro ladra porque tiene miedo, el problema no es el refuerzo, es la emoción, y hay que trabajarla directamente.
  • Cuando se trata de señales de aviso. Intentar extinguir el gruñido deja al perro sin una forma de comunicar su malestar, algo que explicamos en mi perro me gruñe o me enseña los dientes.
  • Cuando puede haber dolor o un problema de salud detrás del cambio de conducta. La primera visita debe ser al veterinario.
  • Cuando la conducta es peligrosa y no podemos permitir que ocurra mientras se extingue. En esos casos manejamos el entorno para evitarla mientras enseñamos una alternativa.
  • Cuando la conducta se refuerza por sí misma. Si el refuerzo está en la propia actividad, no está en nuestras manos retirarlo.

Preguntas frecuentes sobre la extinción de conducta en perros

¿Cuánto tarda en extinguirse una conducta en un perro?

No hay un plazo fijo. Depende de cuánto tiempo y con qué regularidad se ha reforzado la conducta, del valor que tenía el refuerzo para el perro y de la coherencia de toda la familia. Las conductas reforzadas de forma intermitente suelen tardar más. Lo que sí es previsible es que habrá altibajos y posibles recaídas.

¿Es normal que mi perro empeore cuando dejo de reforzar una conducta?

Puede ocurrir y se llama estallido de extinción. No aparece siempre, y es menos probable si al mismo tiempo enseñas y refuerzas una conducta alternativa. Lo más importante es no ceder en ese momento, porque el perro aprendería que insistir con más fuerza funciona.

¿Extinguir una conducta es lo mismo que ignorar al perro?

No. Ignorar solo sirve cuando lo que mantiene la conducta es tu atención. Hay que identificar y retirar el refuerzo concreto, y ofrecer al perro otra forma de cubrir la necesidad que había detrás.

¿La extinción es una forma de castigo?

No, porque no se añade nada desagradable. Sin embargo, sí genera frustración, y por eso en el Adiestramiento Cognitivo Emocional se combina con el refuerzo de conductas alternativas y se vigila de cerca el estado emocional del perro.

¿Cuándo debo pedir ayuda a un profesional?

Cuando la conducta es peligrosa, cuando detrás hay miedo o ansiedad, cuando la frustración del perro se desborda o cuando lleváis tiempo intentándolo sin avances. Un análisis profesional ahorra semanas de ensayo y error.

Tu perro no insiste por fastidiar, insiste porque ha aprendido

La insistencia de tu perro tiene lógica. Es el resultado de su historia de aprendizaje y de las emociones que acompañan a cada cambio en las reglas del juego. Cuando lo entiendes, dejas de librar un pulso y empiezas a acompañarle, y ese cambio de mirada es, muchas veces, el primer paso de la solución.

Si en casa hay una conducta que no conseguís extinguir, o si os preocupa cómo está viviendo vuestro perro el proceso, en EducaGos podemos ayudaros con un plan personalizado basado en el Adiestramiento Cognitivo Emocional, también con adiestramiento canino a domicilio. Escríbenos y cuéntanos vuestro caso, estaremos encantados de ayudaros.

Artículo escrito por Javier Cot, adiestrador canino profesional y técnico en modificación de conducta canina.

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