Si convives con un perro, probablemente habrás presenciado una escena que incomoda a muchos tutores. Tu perro se acerca a otro, lo olfatea y termina lamiendo la zona genital de su compañero con total naturalidad. La reacción más habitual es tirar de la correa, reñir al animal o sentir vergüenza delante de otras personas. Sin embargo, entender por qué los perros se lamen entre ellos exige dejar a un lado los juicios humanos y acercarse al comportamiento canino desde la biología, la neurociencia y la etología aplicada.
Lo que a simple vista parece una conducta embarazosa es, en realidad, uno de los mecanismos de comunicación más sofisticados del reino animal. Cuando nos preguntamos por qué los perros se lamen entre ellos, estamos tocando la puerta de un sistema sensorial que los humanos no poseemos y que permite a los perros acceder a información que a nosotros nos resulta literalmente invisible.
En este artículo, escrito desde la experiencia de más de 16 años como técnicos en modificación de conductas caninas en Barcelona, vamos a desgranar con rigor científico qué hay detrás de este comportamiento, qué información extraen los perros al lamerse entre ellos, por qué los perros castrados lo siguen haciendo y, sobre todo, cuándo un tutor debería preocuparse. Si alguna vez te has preguntado por qué los perros se lamen entre ellos incluso siendo del mismo sexo, la respuesta no está en la moral humana, está en la anatomía del perro.
Podcast Por qué los perros lamen los genitales
El órgano vomeronasal, la clave para entender por qué los perros lamen los genitales de otros perros
Para comprender por qué los perros se lamen entre ellos, es imprescindible conocer una estructura anatómica que la mayoría de tutores desconoce por completo. El órgano vomeronasal, también llamado órgano de Jacobson, es una estructura quimiosensorial ubicada en el hueso vómer, en la parte ventral del tabique nasal del perro. Fue descrito por primera vez por el anatomista danés Ludvig Levin Jacobson en 1811. Tal como se detalla en un estudio de visualización por resonancia magnética del órgano vomeronasal canino publicado en Frontiers in Veterinary Science, se trata de una estructura tubular en forma de C que se extiende desde la papila incisiva hasta aproximadamente el nivel del cuarto premolar superior.
Este órgano es una pieza fundamental del sistema olfativo accesorio del perro. Según la descripción anatómica del órgano vomeronasal recogida en ScienceDirect, a diferencia del olfato convencional, que capta moléculas volátiles suspendidas en el aire, el órgano vomeronasal está especializado en detectar feromonas y otras sustancias químicas no volátiles. Sus neuronas sensoriales proyectan directamente hacia el bulbo olfatorio accesorio del cerebro, lo que significa que la información que recoge este órgano se procesa por una vía neuronal diferente a la del olfato común.
Aquí es donde el lamido cobra todo su sentido. Cuando un perro lame los genitales de otro, está recogiendo activamente secreciones que contienen feromonas. Estas sustancias se disuelven en la saliva, son transportadas hasta la papila incisiva, una pequeña prominencia visible en el paladar del perro, detrás de los incisivos, y desde ahí acceden al órgano vomeronasal a través de los conductos nasopalatinos.
Dicho de otro modo, el lamido genital entre perros no es un gesto aleatorio ni un capricho. Es el mecanismo biológico que permite al perro “leer” información química del otro individuo. Sin el lamido, muchas de esas moléculas no llegarían al órgano vomeronasal, porque son demasiado pesadas para captarse únicamente por inhalación.

Diferencia entre olfato principal y olfato accesorio, dos mundos químicos en un mismo perro
Uno de los conceptos que con más frecuencia aclaramos en las sesiones a domicilio es que el perro no tiene un único sistema olfativo, sino dos sistemas que trabajan en paralelo. Comprender esta diferencia es esencial para explicar por qué los perros se lamen entre ellos y por qué ese gesto no puede sustituirse por un simple olisqueo.
El olfato principal, para el mundo volátil
El sistema olfativo principal capta moléculas ligeras y volátiles, aquellas que se desplazan por el aire. Es el olfato que permite al perro seguir un rastro, detectar el olor de la comida desde una habitación contigua o reconocer a su tutor al llegar a casa. La información llega a la cavidad nasal, alcanza el epitelio olfativo y se procesa en el bulbo olfatorio principal, desde donde se envía a las áreas corticales que gestionan la identificación consciente del olor.
El olfato accesorio, para el mundo químico íntimo
El sistema olfativo accesorio, mediado por el órgano vomeronasal, opera con otras reglas. No necesita moléculas volátiles, necesita contacto directo. Por eso el perro lame, y no solo huele, cuando quiere acceder a la información contenida en secreciones genitales, orina o heces. La información recogida no llega al bulbo olfatorio principal, sino al bulbo olfatorio accesorio, que se conecta con la amígdala y el hipotálamo, estructuras cerebrales que regulan las emociones, la reproducción y la conducta social.
Esta separación anatómica explica por qué los perros se lamen entre ellos, aunque ya se hayan olfateado previamente. No es redundancia, son dos vías de información distintas. El olfato principal responde a la pregunta “qué hay en el ambiente”, mientras que el olfato accesorio responde a preguntas mucho más íntimas, como quién es este perro, cómo se siente, en qué estado reproductivo se encuentra y qué tipo de relación social deberíamos establecer.
Que información obtiene un perro cuando lame los genitales de otro perro
La zona genital y perianal del perro es una de las regiones con mayor concentración de glándulas productoras de feromonas y compuestos químicos. Las glándulas anales, las secreciones urinarias, las glándulas sebáceas y las secreciones genitales conforman un auténtico «documento de identidad químico» que el perro emisor lleva consigo en todo momento.
Cuando un perro lame los genitales de otro perro, puede obtener datos muy detallados sobre ese individuo. Entre la información que puede extraer se encuentra la siguiente.
Sexo y estado reproductivo
El perro puede determinar si el otro individuo es macho o hembra, si está intacto o castrado, y en el caso de las hembras, si se encuentra en alguna fase del ciclo estral (celo). Una investigación publicada en la revista Animals (MDPI) sobre comunicación semioquímica en perros domésticos demostró que los compuestos no volátiles presentes en la orina se recogen precisamente mediante el lamido y se transfieren al órgano vomeronasal, y que este comportamiento siempre precede a la decisión de apareamiento del macho.
Estado de salud
Las secreciones corporales cambian su composición química cuando el perro sufre infecciones, enfermedades metabólicas o procesos inflamatorios. Un estudio sobre proteínas urinarias en perras durante el ciclo ovárico, publicado en PMC, identifico que el perfil proteico de la orina varia significativamente según la fase del ciclo y el estado de salud, lo que permite a otros perros detectar alteraciones sutiles mediante el lamido. Es la misma base biológica que permite a los perros de detección olfativa identificar ciertos tipos de cáncer o episodios de hipoglucemia en humanos.
Estado emocional, Los perros emiten feromonas diferentes según su estado emocional
Los perros emiten feromonas diferentes según su estado emocional. Un perro estresado, ansioso o asustado emite compuestos químicos distintos a los de un perro relajado y equilibrado. Tal como recoge una revisión científica sobre olfacción y procesos cognitivo-emocionales caninos publicada en ScienceDirect, ciertos tipos de estimulación olfativa influyen directamente en los estados afectivos y el comportamiento de los perros. Las feromonas de miedo de un perro pueden afectar negativamente los niveles de ansiedad de otros perros cercanos, creando una reacción en cadena que explica, por ejemplo, porque la tensión se propaga rápidamente en un grupo de perros.
Identidad individual y estatus social
Cada perro tiene un perfil químico único, comparable a una huella dactilar olfativa. Las feromonas transmiten información sobre la identidad del individuo, su dieta, su edad aproximada y su posición dentro de un grupo social. Esta información es esencial para que los perros establezcan relaciones sociales adecuadas y sepan cómo comportarse frente a cada individuo.

Por qué los perros se lamen entre ellos, aunque sean del mismo sexo
Esta es una de las preguntas que más frecuentemente nos plantean los tutores en nuestras sesiones de modificación de conducta a domicilio. “¿Mi perro macho lame los genitales de otro macho, eso es normal?”
La respuesta es clara, sí, es completamente normal. Y la razón es que cuando entendemos por qué los perros se lamen entre ellos desde una perspectiva biológica, el sexo del receptor deja de ser relevante. El lamido genital no tiene una función primariamente sexual, es una conducta comunicativa y exploratoria. El perro no está evaluando al otro como posible pareja reproductiva, está leyendo su perfil químico para obtener información social, emocional y de salud.
Las feromonas que un perro emite no se limitan a señales reproductivas. Incluyen información sobre su estado emocional, estrés, calma, excitación, su salud general, su identidad individual y su estatus social. Esta información es igualmente relevante tanto si el otro perro es macho como si es hembra.
Pensar que un perro que lame los genitales de otro del mismo sexo está manifestando una conducta sexual es un error de interpretación muy común que surge de proyectar categorías humanas sobre el comportamiento canino. Los perros no categorizan el sexo del otro individuo como condición previa para iniciar la exploración olfativa. Simplemente recogen toda la información disponible porque, desde el punto de vista evolutivo, esa información es valiosa para su supervivencia y adaptación social.
Cómo los cachorros aprenden esta conducta social
Una pregunta que surge con frecuencia en las clases para cachorros es si esta conducta es innata o aprendida. La respuesta es que se trata de un comportamiento con una base biológica innata, pero que se refina y se modula a través del aprendizaje social durante las primeras semanas y meses de vida del perro.
La impronta olfativa desde la camada
Los cachorros nacen con el órgano vomeronasal funcional desde el primer día. De hecho, su capacidad olfativa es proporcionalmente superior a la de un perro adulto, ya que su visión y su audición se desarrollan más tarde. Durante las primeras semanas, el cachorro identifica a su madre, a sus hermanos de camada y su entorno inmediato a través de señales químicas. Este periodo de impronta olfativa sienta las bases de su comunicación química futura.
La observación y el aprendizaje social
A partir de las tres o cuatro semanas, cuando el cachorro empieza a interactuar con otros perros, observa cómo los adultos realizan el ritual de investigación mutua. Este aprendizaje por observación es fundamental. Los cachorros aprenden, no solo qué información pueden obtener mediante el lamido, sino también cuáles son las normas sociales que regulan este comportamiento. Aprenden, por ejemplo, a pedir permiso con señales corporales antes de acercarse, a retirarse si el otro perro muestra incomodidad y a modular la intensidad del contacto.
El papel del periodo de socialización
Entre las tres semanas y los tres meses de vida, el cachorro atraviesa la llamada ventana crítica de socialización. Si durante este periodo el cachorro interactúa con suficientes perros sanos y equilibrados, aprenderá a gestionar estos encuentros olfativos con naturalidad y proporción. Por el contrario, un cachorro que vive aislado o que se relaciona únicamente con perros tensos puede desarrollar patrones inadecuados, desde la inhibición excesiva hasta el lamido compulsivo o la reactividad cuando otro perro se le acerca. Este es uno de los motivos por los que insistimos tanto en la importancia de una socialización cuidadosa durante los primeros meses.
Por qué los perros castrados siguen lamiendo los genitales de otros perros
Este es otro punto que genera mucha confusión. ¿Si la castración reduce las hormonas sexuales, porque el perro sigue lamiendo los genitales de otros perros como si nada hubiera cambiado?
La respuesta tiene varias capas y es importante entender cada una de ellas.
La castración no elimina todas las hormonas
Tras la castración quirúrgica, los niveles de testosterona comienzan a descender significativamente en las primeras 24 a 48 horas. Sin embargo, pueden pasar entre cuatro y seis semanas hasta que las hormonas residuales se eliminan completamente del torrente sanguíneo. Como explican los veterinarios de PetMD en su articulo sobre castración y comportamiento canino, incluso después de la castración, las hormonas siguen presentes en el cuerpo del perro, simplemente dejan de fluctuar como lo harían con los órganos reproductivos intactos. Además, otras hormonas como el estrógeno, producido en pequeñas cantidades por las glándulas adrenales y el tejido graso, siguen activas y pueden tener un papel más visible en ausencia de testosterona.
El órgano vomeronasal no se ve afectado por la castración
Este es un punto absolutamente clave. La castración elimina la fuente principal de testosterona, pero no altera en absoluto la capacidad del perro para detectar y procesar feromonas. El órgano vomeronasal, los receptores olfativos, el bulbo olfatorio accesorio y todas las vías neuronales implicadas en la comunicación química permanecen intactos y plenamente funcionales tras la cirugía.
Un perro castrado sigue siendo capaz de «leer» exactamente la misma información química que un perro intacto. La diferencia es que puede mostrar menos interés sexual, menos monta, menos vagabundeo, pero su curiosidad exploratoria y comunicativa se mantiene prácticamente inalterada.
La conducta aprendida persiste después de la castración
Si un perro ha aprendido y consolidado un patrón de conducta antes de ser castrado, ese patrón no desaparece automáticamente con la cirugía. La castración reduce la motivación hormonal, pero no borra los aprendizajes. Según un estudio sobre las consecuencias conductuales de la castración publicado en PMC (PubMed Central), la castración reduce el vagabundeo, la monta y el marcaje urinario de forma significativa, pero conductas como la exploración olfativa, al no ser primariamente sexuales, no se ven significativamente afectadas. Otra revisión mas amplia sobre los efectos de la gonadectomia en el comportamiento canino, también en PMC, confirma que la reducción de testosterona no elimina los comportamientos sociales ni comunicativos del perro.
La respuesta de Flehmen en perros y su relación con el lamido genital
Existe un fenómeno conductual directamente relacionado con el lamido genital que muchos tutores observan sin saber que están viendo. La respuesta de Flehmen (del alemán flehmen, que significa «arrugar el labio superior») es un movimiento facial característico que algunos mamíferos realizan para facilitar el transporte de feromonas hacia el órgano vomeronasal. Según describe la entrada sobre el órgano vomeronasal en Wikipedia, este órgano contiene neuronas sensoriales con receptores que detectan compuestos orgánicos no volátiles procedentes de presas, depredadores y feromonas sexuales.
En gatos y caballos, la respuesta de Flehmen es muy evidente, ya que el animal levanta la cabeza, abre la boca y retrae el labio superior. En perros, esta respuesta es más sutil pero igualmente funcional. Puede observarse como un castañeado de dientes, un movimiento rápido de la lengua, conocido como tonguing o lo que algunos tutores describen como «masticar el aire» después de haber lamido la zona genital de otro perro.
Este comportamiento confirma que el perro no está simplemente «probando» las secreciones del otro animal. Está ejecutando un mecanismo sensorial activo para transportar las moléculas no volátiles hasta su órgano vomeronasal y procesarlas. Es, en esencia, la forma que tiene el perro de «saborear» la información química del otro individuo.
Cuando el lamido genital entre perros debe preocuparnos
Como técnicos en modificación de conductas caninas, debemos enfatizar que el lamido genital entre perros es, en la inmensa mayoría de los casos, una conducta normal y saludable. Sin embargo, existen situaciones en las que este comportamiento puede indicar un problema subyacente que requiere atención.
Lamido obsesivo o compulsivo
Cuando un perro lame los genitales de otro perro de forma persistente e ininterrumpida, sin responder a las señales de incomodidad del otro animal, podemos estar ante una conducta compulsiva. El lamido puede activar la liberación de endorfinas en el cerebro del perro, generando sensación de placer y relajación. Esto puede crear un bucle de retroalimentación positiva que refuerce la frecuencia de la conducta hasta convertirla en un patrón obsesivo.
Las causas subyacentes de un lamido compulsivo suelen incluir la ansiedad canina, aburrimiento, falta de estimulación cognitiva y emocional, o estrés crónico. En estos casos, es fundamental abordar la causa raíz y no limitarse a castigar o reprimir la conducta.
El otro perro muestra señales de incomodidad
Si el perro que está siendo lamido intenta apartarse repetidamente, gruñe, muestra tensión corporal o adopta posturas defensivas, el lamido ha dejado de ser una interacción social saludable. En estos casos, debemos intervenir de forma calmada, redirigiendo la atención del perro que lame hacia otra actividad. Nunca debemos castigar, ya que el castigo genera estrés adicional y no resuelve la motivación subyacente.
Posibles problemas de salud en el perro lamido
Si un perro atrae de forma inusual el interés de otros perros que quieren lamer sus genitales con mucha insistencia, podría ser una señal de que ese perro tiene un problema de salud. Como señalan los veterinarios de AniCura en su guía sobre lamido excesivo en perros, el lamido genital no está generalmente relacionado con la masturbación o el placer, sino con la higiene y la comunicación. Sin embargo, infecciones urinarias, problemas de glándulas anales, infecciones cutáneas, alergias o incluso alteraciones hormonales pueden modificar la composición química de las secreciones y generar un interés exagerado por parte de otros perros. En estos casos, una visita al veterinario es recomendable.

Qué hacer si tu perro lame los genitales de otros perros de forma excesiva
Desde nuestra metodología de adiestramiento cognitivo emocional (ACE), el abordaje de cualquier conducta excesiva pasa siempre por comprender la motivación que la impulsa antes de intervenir. Castigar al perro por lamerse o por lamer a otros perros no tiene ningún sentido cuando sabemos que se trata de un comportamiento natural con una función biológica clara.
Si tu perro lame los genitales de otros perros de forma excesiva, te recomendamos lo siguiente.
Observa el contexto
Analiza en qué situaciones se produce el lamido excesivo. El estrés ambiental, la falta de estimulación o la presencia de determinados perros pueden ser factores desencadenantes. Lleva un pequeño registro durante dos semanas y comprobarás que suele haber un patrón.
Redirige la atención
Cuando el lamido se prolongue más de lo razonable, utiliza una señal aprendida, como una llamada o una indicación de “vámonos”, para redirigir al perro hacia otra actividad sin generar conflicto. El objetivo no es prohibir el comportamiento, sino regular su intensidad.
Descarta problemas de salud
Si el lamido es nuevo, repentino o excesivo, consulta con tu veterinario para descartar problemas urinarios, dermatológicos u hormonales. Los profesionales de VCA Animal Hospitals también recomiendan considerar que muchos factores influyen en la conducta del perro y que las hormonas son solo uno de ellos.
Trabaja la estimulación cognitiva y emocional
Muchas conductas compulsivas tienen su origen en la falta de enriquecimiento ambiental y en necesidades emocionales no cubiertas. Un perro mentalmente estimulado y emocionalmente equilibrado tiene menos probabilidades de desarrollar patrones obsesivos. Paseos olfativos, trabajo de nariz y juegos de búsqueda son herramientas excelentes.
Busca ayuda profesional
Si la conducta persiste o genera conflictos con otros perros, un técnico en modificación de conductas caninas puede ayudarte a diseñar un plan de intervención personalizado. En EducaGos trabajamos caso a caso, evaluando el contexto, la historia del perro y el vínculo con la familia.
Preguntas frecuentes sobre por qué los perros se lamen entre ellos
¿Es normal que mi perro lama los genitales de otros perros?
Sí, es una conducta completamente normal y saludable. Los perros utilizan el lamido genital como mecanismo para recoger feromonas y compuestos químicos no volátiles que les proporcionan información sobre el sexo, el estado de salud, el estado emocional y la identidad del otro perro. En la inmensa mayoría de los casos no se trata de una conducta sexual, sino comunicativa.
¿Por qué los perros se lamen entre ellos aunque sean del mismo sexo?
Porque el lamido genital es una conducta comunicativa, no sexual. El perro busca información química independientemente del sexo del otro individuo. Las feromonas transmiten datos sobre salud, emociones e identidad que son igualmente relevantes entre machos, entre hembras o entre individuos de distinto sexo.
Mi perro está castrado, ¿por qué sigue lamiendo los genitales de otros perros?
Porque la castración reduce la testosterona, pero no altera el órgano vomeronasal ni la capacidad olfativa del perro. Un perro castrado sigue siendo capaz de detectar y procesar feromonas exactamente igual que un perro intacto. La curiosidad exploratoria y comunicativa se mantiene tras la cirugía, ya que no depende de las hormonas sexuales.
¿Cuándo debería preocuparme por este comportamiento?
Deberías prestar especial atención si el lamido se vuelve obsesivo o compulsivo, si el otro perro muestra señales claras de incomodidad y tu perro no respeta esas señales, o si tu perro atrae un interés inusual de otros perros hacia sus genitales, lo cual podría indicar un problema de salud subyacente como infecciones urinarias, problemas dermatológicos o alteraciones de las glándulas anales.
¿Debo castigar a mi perro por lamer los genitales de otro?
No. Castigar esta conducta no tiene sentido porque es un comportamiento natural con una función biológica importante. El castigo genera estrés, deteriora la relación con el perro y no resuelve la motivación subyacente. Si el lamido resulta excesivo, lo recomendable es redirigir la atención del perro de forma calmada y consultar con un profesional en modificación de conductas caninas para abordar la causa de fondo.
Entender por qué los perros se lamen entre ellos nos acerca a su naturaleza
Saber por qué los perros se lamen entre ellos no es una simple curiosidad biológica, es una herramienta imprescindible para convivir de forma respetuosa con nuestros perros. El lamido genital entre perros no es un acto sexual, no es un signo de dominancia, no es una manía y no debería provocar vergüenza en los tutores. Es una conducta comunicativa mediada por el sistema olfativo accesorio, concretamente por el órgano vomeronasal, que permite a los perros acceder a información química esencial sobre el otro individuo.
Esta conducta ocurre independientemente del sexo del perro, de su estado reproductivo y de si está castrado o no. La castración reduce las hormonas sexuales, pero no afecta al órgano vomeronasal ni a la capacidad del perro para procesar feromonas. Comprender por qué los perros se lamen entre ellos nos ayuda a respetar la naturaleza comunicativa de nuestros compañeros caninos y a intervenir únicamente cuando la conducta se vuelve excesiva o problemática.
¿Necesitas ayuda profesional con la conducta de tu perro?
Si la conducta de lamido de tu perro te preocupa, si genera conflictos con otros perros o si sospechas que puede estar relacionada con un problema emocional o de salud, en EducaGos podemos ayudarte. Con más de 16 años de experiencia como adiestradores caninos y técnicos en modificación de conductas caninas, trabajamos a domicilio en la ciudad de Barcelona aplicando una metodología cognitivo emocional que respeta la naturaleza del perro y ofrece soluciones reales y duraderas a las familias.
Llámanos al 747 43 83 60 o solicita una primera sesión a domicilio en Barcelona a través de nuestro formulario de contacto. Estudiaremos el caso de tu perro, valoraremos el contexto en el que se produce la conducta y diseñaremos un plan personalizado para que tanto tú como tu perro disfrutéis de una convivencia tranquila, segura y plena.


